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viernes, 25 de octubre de 2013

El republicanismo blasquista: una experiencia política ante la gran crisis de sistema de la Restauración (II)


Una breve biografía del Blasco político:


Vicente Blasco Ibáñez.
Fuente: Biblioteca Miguel de Cervantes Virtual.
Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia el 29 de enero de 1867 en el seno de una familia de clase media. Cursó estudios universitarios en derecho, llegando incluso a ejercer la abogacía [1]

Desde su juventud se introduce de la mano de R. Asensi en la política y la literatura marcando ya su perfil político. A los 17 años ingresa en las filas del republicanismo federal de Pi i Margal, pero es en la universidad donde se convierte en líder de las juventudes republicanas, simpatizando con el radicalismo de Llombart. Chocará con los representantes más anquilosados pues sus primeros pasos irán encaminados a remodelar el federalismo, provocando con ello la oposición y el recelo de muchos [2]. Estando en el último año de carrera (1887) fue admitido en la logia masónica Unión.

Su carrera política se dispara en 1889 cuando decide fundar su primer periódico: La Bandera Federal, donde publicará columnas contra el gobierno. Por sus duras críticas contra el régimen se exiliará a País (1890-91). Al año siguiente, se acogerá a una amnistía  [3].  

Tras su regreso del exilio, en Valencia retoma la lucha política aliándose con el republicanismo Zorrillista representado por Salmerón. Blasco será representante de Fusión Republicana en Valencia, en un periodo en que su tendencia era más anticlerical que federal o social. La figura de Blasco se erige como la de un gran comunicador, con una gran capacidad para conmover a quien le escuchaba con su oratoria inflamada, viajero incansable por Europa y América, comenzó a recorrer gran cantidad de países pronunciando conferencias [4].

En 1894 funda su diario más conocido e importante: El Pueblo. Sus publicaciones le llevan al exilio de nuevo. Blasco fue también un gran periodista. Sabía ser agresivo, ocurrente, didáctico, solemne -según conviniera- y captaba la atención del lector: convenciendo o irritando. En 1898 será elegido por primera vez Diputado a Cortes por el distrito de Valencia (llegará a ser reelegido en 7 legislaturas). 

En el devenir de su labor política acumulará una serie de desilusiones que acabarán por minar su entusiasmo y el 16 de marzo de 1906 presentará su dimisión, que explicará en El Pueblo del mismo día: “Nadie crea por esto que me voy, lo que he hecho es salirme de las filas…”[5]. Tras esta pretendida retirada temporal abandonará totalmente la actividad política directa para dedicarse al periodismo (en el frente francés de la Primera Guerra Mundial), a la literatura y a la filantropía más extravagante. Lo iremos viendo.


El blasquismo desarrolla su lenguaje político ante la crisis (1895 – 1899):

El primer periódico fundado por Blasco.
Fuente: www.todocolección.net
Como vimos en la anterior entrada, el problema colonial estaba en la base de la crisis del régimen político monárquico. Blasco, como muchos republicanos, había luchado encarecidamente para defender la autonomía de Cuba desde 1894 y “contra el despotismo arbitrario” que, según su punto de vista, sufría la isla. 

Pero la crisis con EEUU lo cambia todo. El espectro político republicano  era partidario de su conservación (salvo el extraordinario y lúcido caso de Pi i Margall [6]) y se mostrará beligerante en los momentos previos a la contienda con EEUU. Blasco se insertó en el chauvinismo dominante de aquellos momentos de pre-guerra (había abandonado la línea del Partido Federal). También escribió exaltados artículos en favor de la guerra con el yanqui [7]. Reclamaba la recuperación del patriotismo liberal encarnado en la memoria de Riego y sobretodo del malhallado general Juan Prim, la revolución gloriosa aún era un símbolo para los demócracas. A meundo decía: “si don Juan Prim viviera…” [8].

Así fue hasta abril de 1898, cuando es elegido para el Congreso y descubre la potencia de su oratoria y su capacidad de movilización (se convoca una manifestación el 24 de abril a la cual acude gran parte de Valencia) y comienza la senda populista del blasquismo. La derrota humillante ante EEUU es esperada por las altas instancias pero sorpresiva en un clima social exaltado.

La culpa de la grave crisis que estalla tras el desastre del 98 será, para Blasco, de la Iglesia [9] y la monarquía [10], sin lugar a dudas. La república, como ideal y horizonte aglutinador de las energías morales de las masas, es la única que puede responder a los problemas nacionales y constituye la única alternativa moralizadora. Nos encontramos, así, en pleno surgimiento del regeneracionismo: el primer gobierno conservador de Silvela (1899) y el manifiesto de Polavieja (1 de Septiembre de 1898), las Cámaras y otros tantos intentos de renovación, restauración e incluso involución disimulada en la forma de un cambio "desde arriba" [11]

A nivel local, en la ciudad de Valencia, el asunto Touchet se va a convertir en el pistoletazo de salida para el éxito blasquista, que canalizará los deseos de cambio de una pequeña burguesía que permanecía fuera del juego clientelar, ejercido por el Marqués de Campo y sus herederos, sobre el suministro del alumbrado público (primero en gas y luego en electricidad) cuyo monopolio permanecía en manos de estos. Las denuncias sobre dichos escándalos de corrupción y malversación dejan en entredicho la alcaldía dinástica muy pronto, y movilizan a los vecinos en las calles. El enfrentamiento que el empresario francés Touchet mantiene con el ayuntamiento lo desacredita, pero también moviliza y fomenta el éxito del periódico [12]. Dicho de forma gráfica y palmaria, toda Valencia siguió el proceso Touchet en la pluma de Blasco y  sus periodistas.


Boceto para el encabezado del diario El Pueblo, realizado por Joaquín Sorolla, amigo personal de Blasco Ibáñez.

Evolución de los partidos, dirigentes clave y composición social (1898 – 1936):

Vicente Dualde Furió (1851 - 1917)
Fuente:  www.loratpenat.org
 Blasco Ibáñez decide poner en marcha en 1898 el partido Fusión Republicana, un partido que pretende evitar la desagregación de los grupos republicanos y se presenta como grupo electoral de convergencia en Valencia [13], como heredero de los valores del 68, presenta su candidatura con Vicente Dualde, un notable zorrillista de la ciudad, pero su alianza durará muy poco debido a inevitables desacuerdos en la forma y en el estilo político que buscaban (Dualde acabó formando la Concentración Republicana; con el diario El Mercantil como instrumento propagandístico) [14].

En su grupo, Blasco aceptará a republicanos antiguos procedentes del centrismo como Taroncher (antiguo partidario de Castelar), pero sobretodo se rodea de jóvenes profesionales no rodados en política y conspiraciones republicanas anteriores, que se formarán con él y generarán lealtad a su figura. Hasta 1907 encontramos a varios de estos jóvenes discípulos: Adolfo Beltrán (importante comercial de vinos), su hermano Virgilio (presidente del Ateneo) o Juan Barral (decano del Colegio de abogados y consejero de los Talleres Gómez). Todos son personas consideradas entre la burguesía media profesional valenciana. También se incorporan periodistas como Vinaixa y Avalos. El también periodista Soriano, se suma a Blasco al traérselo éste de Madrid en 1900, pero no formará parte del núcleo de decisiones del partido, más será responsable de la más importante escisión blasquista en Valencia, como veremos [15]. Así, pese a la lealtades personales, la lucha faccional estaba ausente.


Felix Azzati: el "heredero"
de Blasco y líder del PURA.
Fuente: Archivo Las Provincias.
Adolfo Beltrán Ibáñez (1860 - 1929).
Empresario y concejal blasquista.
La unión nacional de los republicanos se logra en 1902 cuando se constituye, a propuesta de Salmerón, la Unión Republicana. Los diarios valencianos de El Mercantil y El Pueblo dejan de enfrentarse temporalmente para poner todo su esfuerzo en la derrota del régimen (esta tergua se mantendrá hasta la fractura de 1908) [16]. En 1903 estalla el conflicto sorianista (que más adelante explicaremos), hace entrada el periodista Féliz Azzatti incorporándose al diario El Pueblo (en 1907 Blasco se retira y se lo vende a Azzati al tiempo que lo propone para sucederle). 

De esta forma tan fugaz, Azzatti dominaría el partido en Valencia desde 1908 (ese año se separan de la Unión Republicana de Lerroux y forma el PURA) hasta su muerte en 1923, el mismo año que Adolfo Beltrán [17]. El PURA seguirá posteriormente con el hijo de Blasco, Sigfrido, a la cabeza (paréntesis mediante, con la dictadura de Primo de Rivera) hasta la debacle electoral de 1936. Pero eso lo explicaremos en las conclusiones.

Podemos concluir que Blasco se rodeó de un equipo político heterogéneo, formado por profesionales liberales y muy activo que le permitía pasar largas temporadas fuera de Valencia o incluso exiliado fuera de España. Era un partido que funcionaba con autonomía. No dependía de su figura, pues su implantación social en la zona urbana valenciana sería sólida. Es uno de los primeros partidos políticos que se organizan de este modo, contando con un grupo dirigente sólido y una proyección de masas


Las crisis internas del blasquismo.

Rodrigo Soriano (1868 - 1944).
Protagonizó la más grave escisión y
enfrentamiento del blasquismo,
desde 1903.
 A pesar de que existía en el partido un componente moderno, no es menos cierto que el blasquismo también actuaba siguiendo viejos esquemas de organización. Esos esquemas estaban muy relacionados con las crisis internas que vivió en su corta historia; ante todo, motivadas por el excesivo personalismo del partido. 

Su primera segregación (1900) es un ejercicio de transfuguismo y se produce con el cabeza del grupo en minoría (por aquel entonces) del ayuntamiento, Taroncher: se dijo que la expulsión se debía a que este había faltado a la disciplina de voto, pero según parece se debió a un enfrentamiento personal con Blasco.

Faustino Valentín Torrejón
protagonizó la última escisión en 1919.
La escisión más seria tuvo lugar en 1903, cuando Rodrigo Soriano se enemista con Blasco. En esta época se acentuó el extremismo y la violencia de las facciones políticas, con un tiroteo incluido. Desde entonces, el voto sorianista se combinará con el derechista, haciéndose fuerte en los distritos periféricos (de mayor peso agrario) y aprovecha muy bien sus oportunidades al apoyar la Asamblea Regionalista y al carlismo, e incluso adelantándose a los blasquistas en su alianza con los socialistas. En 1905, debido al enfrentamiento con Soriano, el propio Blasco Ibáñez marchará a Madrid para intentar rebajar la insoportable tensión que se vivía en la ciudad.

En 1919 se produce la única escisión izquierdista, finalmente. Se pretendía mantener la línea de masas y obrerista. La protagonizó el joven Valentín Torrejón con  apoyo de las Sociedades Obreras del Puerto de Valencia y pretendió potenciar el autonomismo valencianista (al estilo de Solidaridad catalana) que el blasquismo pretendió siempre impedir [18].

Seguiremos...





[1] MILLÁN SÁNCHEZ, Fernando; El ideario político de Vicente Blasco Ibáñez, Valencia, Institució Alfons el Magnànim, 2006,  pp. 25-33.
[2] CLAVERO, Dolores; Actitudes socio-políticas de Vicente Blasco Ibáñez. Vancouver, The University of Britihs Columbia, 1979, p. 6.
[3] REIG, Ramiro; Blasquistas y Clericales. La lucha por la ciudad en la Valencia de 1900, Institució Alfons el Magnànimp, p. 189.
[4] CLAVERO, Dolores; Ops cit., pp. 6-8 y 12.
[5] Ibíd., pp. 13-14 y 45-46.
[6] Un consejo de ministros se planteó su procesamiento por su oposición a la guerra.
[7] REIG, Ramiro; Blasquistas y Clericales…, Ops cit., p 194. “Solo un arranque de energía puede devolver a España al honroso lugar al que se han arrojado los explotadores de nuestra patria”, escribe en El Pueblo.
[8] El Pueblo, 23-2-98.
[9] Una noticia de Agosto de 1989 referente a la compra de setenta millones de dólares en bonos emitidos por la Junta Separatista cubana, que realiza el Vaticano, es un botón de muestra sobre esto.
[10] “Bien sabemos dónde reside la culpa de todo lo que ocurre. En el régimen monárquico y en ese espíritu de reacción que no solamente ha envilecido la península si no que ha influido poderosamente en la suerte de las colonias”. El Pueblo, 16-7-98.
[11] En 1899, la Asamblea de Cámaras Agrarias de Zaragoza crea, con el impulso de Costa, la Liga Nacional de Productores que junto a la Unión Nacional de Basilio Paraíso se lanza al boicot del gobierno, inmerso en las reformas hacendísticas de Villaverde (que intenta contener el grave déficit producido por la guerra). Blasco mostrará su apoyo durante unos pocos meses, admirador de Costa pero también hábil y táctico en lo político, ganándose su papel de “opositor al régimen”, para desprestigiarlos poco después y llamarlos la “clase neutra” mediante su famoso artículo de El Pueblo, “Ser o no ser”, publicado en 1900. Cuando Paraíso vaya a Valencia ese año, le dedicarán una falla ridiculizante (“la botiga del paraíso”). Ibíd., pp 251.
[12] Sobre el asunto Touchet, ver Ibíd., pp 205 y ss. Sin entrar en detalles, Touchet se negará a suministrar el gas a Valencia y el ayuntamiento (con el apoyo de las cuadrillas blasquistas) combatirá este intento de coacción con la instalación y mantenimiento de mecheros de petróleo.
[13] La cuestión de la convergencia se insistirá sobremanera. En 1902, durante la asamblea convocada por Salmerón, insistirá en que mientras a nivel estatal está dispuesto a coaligarse, a nivel local (Valencia) no existen dudas de su hegemonía.
[14] Dualde y los moderados no soportarán “la exagerada demagogia blasquista”. En REIG, Ramiro, “El Fracàs de la burguesia urbana a València. Notes sobre la política municipal del blasquisme (1901 – 1911)”, Recerques, 15, 1984, pp 135.
[15] REIG, Ramiro; Blasquistas y Clericales…, Ops cit.,, pp 231 y ss.
[16] Cuando la crisis interna estalla y Lerroux se salga para fundar el Partido Republicano Radical.
[17] Más información sobre la poco conocida de Adolfo Beltrán en http://www.xiloca.com/data/Bases%20datos/Xiloca/316.pdf [Consultado el 28/04/2013].
[18] REIG, Ramiro, “El Fracàs de la burguesia urbana…”, Ops cit., pp 137.

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